El Bosque de Ali Baba. Arquitectura, Bioconstrucción y Permacultura
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El Bosque de Ali Baba.
Bioconstrucción en Sant Tomàs de Fluvià. Girona

 

El «Bosque de Ali Baba» es un proyecto integral que aúna arquitectura, bioconstrucción y permacultura para generar un lugar en el que los niños complementan la formación escolar. Los promotores, diseñan y organizan actividades periódicas de contacto con la naturaleza. Así, los niños (y ocasionalmente sus familiares) desarrollan el aprendizaje y las habilidades sociales a través de juegos grupales.

El entorno y primeras estrategias de diseño.

En Girona, junto al Cabo de Rosas, encontramos una parcela de más de 8.000 m2. Es casi como un milagro, o un oasis en el desierto. Rodeada por grandes superficies de campos de cereal, la parcela cuenta con una frondosa vegetación autóctona mediterránea.

Al entrar en la parcela, la sensación predominante es la de felicidad. Es entrar en un bosque vivo desde una zona de vastos campos de cereal. La escala cambia radicalmente, los árboles establecen un límite claro y bien definido. Fuera de ese límite, las personas han domesticado los cultivos y dominan el entorno, en el interior la naturaleza nos acoge y sus seres nos vigilan.

Sendas sinuosas transcurren entre las encinas. Nuestro transitar por la parcela se enriquece con juegos de luces y sombras, sorpresas ocultas entre la vegetación y magia. De inmediato entendemos el valor de cada rama; de cada árbol y de cada ser que configura las bóvedas vegetales que nos cobijan. Establecemos una de las ideas principales del proyecto: respeto máximo por los seres existentes.

Inicialmente planteamos una serie de edificios dispersos, estos se integraban en los volúmenes libres que la vegetación nos ha dejado. Tras desarrollar esta idea de un Proyecto Básico, la Administración rechazó nuestra propuesta; no se ajustaba a la normativa estética local. Nos obligó a realizar un edificio único con cubierta a dos aguas.

La idea de proyecto: adaptación al entorno, sencillez, flexibilidad y eco-diseño.

Las necesidades se resolvieron con el edificio principal, una zona de acampada de 3.400 m2 y una balsa naturalizada (sustituye al depósito para protección de incendios). Quedando una superficie libre exterior de 4.300 m2 destinados a zonas de juegos y bosque comestible con especies autóctonas de frutales.

La forma del edificio principal y de la balsa responden al máximo aprovechamiento de los claros existente en la parcela, colmatada por la vegetación arbustiva. Se respetan las sendas interiores conformadas por la vegetación y su riqueza sensorial. Así, nuestra intervención entiende el valor de esta vegetación pre-existente y la respeta, no compite con ella.

El proyecto del edificio principal se resolvió con un volumen sencillo y rotundo, que permite su construcción por los propios promotores (autoconstrucción) y con un presupuesto muy ajustado. Está compuesto por una «pastilla» que alberga los usos estáticos (wc, cocina, almacén e instalaciones) y una cubierta que conforma un gran espacio diáfano para los usos dinámicos (articulables mediante elementos textiles para configurar espacios muy variables: dormitorios, zonas de reunión, comedor, bailes, exposiciones, … o cualquier otra actividad organizada de una manera flexible). Una zona de altillo permite almacenar los objetos y útiles para facilitar los cambios de configuración.

Esta gran posibilidad de organización interna permite que el edificio se adapte y resuelva la variabilidad de clima y funciones, acogiendo a grupos desde 5 hasta 70 personas.

Dentro del eco-diseño, se ha dado respuesta al clima a través de estrategias de comportamiento pasivo: estudiando las aperturas para optimizar el soleamiento, ventilación cruzada y el comportamiento pasivo del edificio.

La materialidad: reciclaje, economía de medios y ecología.

La materialidad del edificio responde a la búsqueda de la elección de materiales ecológicos desde un fuerte limitación económica. Los materiales principales son la madera y el barro cocido. Utilizamos ladrillos y baldosas de barro con dificultades comerciales o fallos de cocción, ya que los teníamos disponibles a muy bajo coste. Son recursos que tiene la familia promotora, ya que poseen varias fábricas nacionales de productos cerámicos.

Tener esta gran cantidad de ladrillos disponibles nos permitió hacer un muro capuchino (formado por dos hojas). La cámara interior se ha rellenado con aislamiento térmico a base de residuos granulados de corcho natural. Por lo que contamos con un muro de gran inercia térmica interior y aislamiento; dando una segunda oportunidad a materiales nobles y ecológicos que básicamente eran residuos.

El edificio cuenta con una cubierta vegetal inclinada, que nos aísla del frío de invierno y del calor de verano. La tierra y la vegetación reducen la transmisión térmica por la radiación solar al interior del edificio. Además, sirve para reducir el impacto visual de la cubierta, ya que se integra dentro de la vegetación del entorno.

Durante la ejecución de las obras, se han cuidado los detalles y la estética para producir una atracción de los usuarios hacia un sistema de habitar más concienciado.

Aprovechamiento circular de recursos. Instalaciones sostenibles y energías renovables:

Las instalaciones también son una parte fundamental y mantienen la filosofía del proyecto: son respetuosas con el medio ambiente. Todas ellas permiten un aprovechamiento circular de los recursos. Las aguas residuales se reciclan con un sistema de fitodepuración (con plantas) y se reutiliza como agua de riego para el arbolado. El depósito de acumulación de agua necesario en caso de incendio (120.000 litros) se integra en el terreno como una balsa que revitaliza la fauna del entorno. La instalación eléctrica es autónoma y se alimenta 100% mediante placas solares (sin conexión a la red eléctrica). La calefacción del edificio funciona con biomasa procedente de la leña del entorno, que además de ser un sistema de limpieza de las ramas de la parcela favorece que el usuario sea consciente del consumo de leña necesario para la calefacción.

El mobiliario:

El mobiliario, puertas y equipamiento ha sido realizado con restos de la obra principal. La imaginación de los promotores y su buen hacer han permitido dar una segunda vida a los residuos de construcción. Lo que en muchas obras se considerarían retales de cortes y se desecharía, en esta se han reutilizado. Restos de vigas, maderas, tubos y otros elementos se reconfiguran para generar calidad en los espacios a través del detalle. Así, se resuelven grifos, duchas, mesas, puertas, mobiliario de cocina, bancos exteriores…

La balsa naturalizada:

La balsa construida con lámina EPDM permite generar un lugar de vida e interacción con la naturaleza. Funciona como un oasis para el entrono y en los meses de verano asegura la supervivencia de la fauna cercana. Esta balsa se asienta con dignidad, permitiendo almacenar los 120.000 litros de agua que necesitamos asegurar en caso de incendio. En la mayoría de proyectos se colocan unos depósitos de plástico ¿os imagináis sustituir esta balsa?

La zona de acampada y el bosque comestible (permacultura):

Para dar mayor flexibilidad de utilización del edificio principal la parcela cuenta con una extensa zona de acampada. De este modo, en los meses estivales los grupos pueden dormir en tiendas de campaña, destinando el 100% del edificio principal a los usos comunes: baños, cocina y comedor.

Para completar la autonomía de la parcela (que no está conectada a la red eléctrica, sino que funciona con placas solares) se ha realizado la plantación de arbolado frutal autóctono. Para ello, se ha aprovechado también un pequeño claro de la parcela que estaba sin vegetación. La intención de esta plantación es generar un bosque comestible que permita a los usuarios entender las posibilidades que la naturaleza nos ofrece a través de sus recursos en un proceso circular que se retroalimenta.

El resto de la parcela, participación en actividades:

La parcela cuenta con una superficie libre exterior de 4.300 m2 que se destina a zonas de juegos. Con la misma filosofía del proyecto, utilizando los materiales y medios disponibles en el entorno y con un compromiso por la calidad y la ecología, los promotores diseñan y organizan actividades periódicas de contacto con la naturaleza. Así, los niños (y en ocasiones sus familiares) desarrollan el aprendizaje y las habilidades sociales a través de juegos grupales.

Los promotores. Autoconstrucción:

Los promotores de este proyecto han sido fundamentales, y sin duda los grandes pilares que lo han hecho posible.

Con una imparable capacidad de trabajo, sacrificio e impulso, los promotores han podido superar este gran proyecto. Contra todo pronóstico, (Edu, un familar suyo y algún ayudante más ocasional) pudieron construir el proyecto en menos de un año.

El gran esfuerzo físico y el alto ritmo de exigencia y desgaste no fue impedimento para dedicar un gran tiempo a los detalles. Aprovecharon hasta el último corte sobrante de madera para la fabricación del mobiliario interior y de la cocina. Llenando de detalles de calidad los espacios y llevando hasta el extremo el concepto de autoconstrucción.

 

 

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Bioarquitectura, Proyectos destacados